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June 23, 1999

RESCATAN A DOUGLAS MIENTRAS DUQUESNE SE MUERE Las estrellas olímpicas y ex atletas que le dieron gloria a Cuba a partir de ahora ganarán más dinero, mejorarán su nivel de vida y recibirán atención de primera. Por Iván García, Cuba Free Press

La Habana, Cuba Free Press.— Douglas Rodríguez, de 50 años, campeón mundial de boxeo en 1974, en la división mosca –51 KG—quizás no llegue más a su casa en ese estado de embriaguez que lo había idiotizado hasta tal punto que para beber ron llegó a vender los muebles sanitarios de su hogar, en 23 y 28, en El Vedado.

Douglas era el entretenimiento predilecto de los niños de esa barriada, quienes al ver pasar con sus monumentales borracheras le lanzaban piedras para divertirse. Y también era la maldición de las personas decentes del lugar, que tenían que soportar sus escándalos y palabrotas. El afamado trovador Carlos Varela, vecino de la misma cuadra, a finales de los 80 le dedicó una canción. Realmente era una vergüenza que el ilustre ex boxeador se hubiera alcoholizado y convertido en un adefesio humano.

Es posible que con su nueva política, el Instituto de Deportes pueda recobrar a seres como Douglas. Los jerarcas del INDER se sintieron abochornados cuando miraron atrás y vieron que glorias deportivas, que habían hecho mutis, devinieron ejércitos de alcohólicos y marginales y vivían en condiciones precarias como Douglas.

La historia de los éxitos del deporte cubano –de la cual el régimen blasona constantemente— estaba trunca. Después de muchos años de vivir en el anonimato, ex deportistas que un día fueron famosos se les facilitará ayuda económica, material y médica. "Nunca es tarde cuando la dicha es buena", comenta un basquetbolista retirado, quien saldrá beneficiado con el nuevo programa.

NO ES GRAN COSA

Ganarán 400 pesos (20 dólares), dinero que en la Cuba de fin de siglo es poco pero es mejor que no tener nada. Se les dará una vivienda decorosa. Se les brindará atención especializada, psicológica y anti alcohólica a los atletas jubilados. No será a todos, claro. Sólo a aquellos que en el pasado integraron selecciones nacionales.

Miguel Duquesne, un welter que peleó en la década de los 60, tranquilamente seguirá esperando la muerte bajo los flamboyanes de la Avenida Santa Catalina, en La Víbora. La cirrosis hepática lo ha destrozado. Actualmente pesa 46 kilos. Siempre anda sucio y borracho y vive en la calle. "No estoy contemplado en ningún plan, Nunca fui campeón olímpico. Aquí el deporte es política", dice Duquesne quien hoy figura en el casi infinito registro de los olvidados.

Es el caso, también, de Leandro Rodríguez, futbolista de la década del 70, ahora escapado de un hospital psiquiátrico, quien se alimenta de los latones de basura. Otros han tenido mejor suerte. Juan Hernández, de 70 años, jugó béisbol profesional en los años 40 y 50 con el club Marianao. No le va mal. Diariamente se busca 200 pesos (10 dólares), 6 mil pesos al mes. Suma que en la isla no es una fortuna pero le da para comer y fumar a él y su esposa.

Pero el viejo Juan corre un riesgo: es recogedor de bolita –apuntador de lotería--, oficio prohibido por la ley. "¡Qué voy a hacer! Mi retiro es de 80 pesos. Si no lo hago me muero de hambre." Hernández tampoco está contemplado en las medidas de ayuda a deportistas retirados.

Las estrellas en activo también serán beneficiadas. Para tratar de frenar el descontento y la marea de deserciones entre los peloteros –que de 1991 superan los 40 que abandonaron la isla—el gobierno promete a grandes astros como Omar Linares y Antonio Pacheco pagarles 600 pesos al mes (30 dólares). A otros que integran equipos nacionales se les aumentará el salario a 400 pesos. A todos se les mejorará las condiciones de vida y alimentación durante los seis meses que dura la temporada de pelota. En caso de que lo necesiten, se les dará viviendas nuevas.

Las autoridades tratan de contrarrestar el éxito de los salarios de seis ceros de jugadores como los hermanos Hernández, que brillan en las Grandes Ligas. Pero siempre queda gente huérfana de ayuda. Joel Díaz, 17, es un joven talento del béisbol. Integró la selección nacional en la categoría 15-16 años. A los bisoños el régimen no les pagará un centavo. Ellos tienen todavía que estudiar y superarse.

Díaz, por supuesto, necesita dinero para salir con su novia y comprarse ropa, algo que sus padres no le pueden dar. Entonces miran al Norte. "Atienden a unos y desatienden a otros", dice Díaz. Los noveles ven con expectativas el caso de Bryan Peña, el mejor pelotero juvenil de la isla, que desertó en Venezuela hace un par de meses. Según Díaz, Bryan firmó un jugoso contrato en ligas menores de Estados Unidos, y le serán costeados estudios universitarios. En muchos atletas jóvenes noticias como esta despiertan el deseo de marcharse.

A pesar de no abarcar a todos, el plan del ministerio cubano de deportes es un paso positivo. Lo ideal hubiera sido que abarcara a todos los atletas en activo o en retiro. Para hacer cambiar de idea a Joel Díaz y mejorar la desagradable imagen del ex púgil Miguel Duquesne, quien pese a su mortal enfermedad, anhela vestir de limpio y tener un trabajo. "No importa que sea cuidar la puerta de un hotel, como el que tuvo en los últimos años de su vida el boxeador norteamericano Joe Louis. Lo que me duele es andar como ando y morir en el olvido", dice Miguel.

Ya al ex campeón mundial Douglas Rodríguez lo rescataron de ese olvido. Los demás tendrán que esperar.

Iván García, Cuba Free Press


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