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19 de octubre de 1998, Cuba Free Press.

LA RESURRECIÓN DE "EL DUQUE" Por Iván García, Cuba Free Press.

La Habana, Cuba Free Press.— A raíz de la sanción "de por vida" que le impuso el gobierno de Castro, en noviembre de 1996, entrevisté para esta agencia a Orlando "El Duque" Hernández, a quien se le acusaba de "incitar la deserción entre sus colegas de la selección nacional de béisbol".

Aquella noche en su casa del reparto Boyeros, en las afueras de esta capital, "El Duque" fue profético al declarar: "La única puerta que me han dejado abierta es la del destierro".

Un año después de aquel encuentro, el 25 de diciembre de 1997, Hernández huyó por esa puerta en un destartalado bote, junto a 7 personas. A los 3 meses firmaba un contrato de 6 millones 600 mil dólares con los yankees de New York. Los incrédulos se alborotaron. "El Duque", fuera de Cuba, era considerado por muchos como un talento mediocre. Las páginas deportivas de "El nuevo herald" desataron una polémica donde los colegas Aurelio Moreno y Javier Mota expusieron criterios a favor o en contra de la idea de que los campeones mundiales de 1997, los Marlin, de la Florida, lo firmara como lanzador, posibilitándole poder actuar al lado de su medio hermano Liván Hernández, elegido el Novato del Año y el Jugador Más Valioso de esa Serie Mundial.

"EL DUQUE" FUE DESHECHADO

El destino quiso ser justo con uno de los mejores pitchers cubanos. Ahora este nuevo "yankee" triunfa con su equipo y está presto a discutir el título de Campeón Mundial, hazaña que en la serie anterior lideró Liván. En la temporada regular, el habanero Hernández ganó 12 juegos y perdió 4, con un promedio de efectividad de 13,13. Es, por lo tanto, un fuerte candidato al título de El Novato del Año.

En Cuba su actuación no causó sorpresa. "El Duque" no era un lanzador cualquiera. Aún posee el récord nacional en porcentaje de victorias y derrotas (129-47). Sus admiradores en la isla sabían que este monticulista derecho, de 6,2 pulgadas, con su endemoniada slider, y su control milimétrico, iba a triunfar en las Mayores. No hay más que darse una vuelta por la Peña Deportiva de El Parque Central, en el corazón de esta capital, para darse cuenta de la gran expectación que ha generado la labor del estelar deportista.

Una tarde, a principios de octubre, más de 30 personas rodeaban a un fanático que describía con lujo de detalles la actuación de Orlando Hernández en el partido que ganó frente a los Indios, de Cleveland, e igualó la serie Play Off a 2 triunfos por bando.

Se trataba de Orestes Santiesteban, 53 años, taxista particular, quien confesó que es un privilegiado, pues posee una antena casera VHF –de las que se están vendiendo por todo el país--. Por el canal FOX, Orestes ha visto los juegos en que han lanzado "El Duque", pero la mayoría de los habituales a esa peña se entera de las victorias de su ídolo por "Radio Martí".

Ángel Menéndez, 35, obrero de la construcción dice que la gente en Cuba "busca por todas partes datos sobre las Grandes Ligas. Yo mismo compré en 3 dólares un ejemplar atrasado de "El nuevo herald" y lo enarbolo como un trofeo porque en él se habla de 'El Duque' ". Un cronista deportivo de la prensa oficial opina que "el cubano está deseoso de saber más sobre las Grandes Ligas, algo que la censura gubernamental impide". Según él este interés no es sólo por la actuación descollante de Orlando y Liván Hernández, Rolando Arrojo o Rey Ordóñez "sino por el hecho de que al cubano le gusta el buen béisbol y en la Grande se juega la mejor pelota del mundo".

A LA CAZA DE INFORMACIÓN

Luis Acosta, 33, médico, refiere que en Cuba los 70 jonrones de Mar McGwire no tuvieron difusión. "Entonces, imagínate, qué va a informar el gobierno sobre los triunfos de los jugadores cubanos, tildados de 'traidores a la patria'". Con su peculiar ideología el régimen trata de hacer creer a la ciudadanía que patria es sinónimo de revolución y comunismo. Pero los fanáticos que todas las tardes acuden a la peña beisbolera tienen otro punto de vista y festejan hasta el delirio las victorias de sus compatriotas en Estados Unidos.

Este lunes el tema era uno sólo en el parque central --o en cualquier círculo deportivo de la isla--: la extraordinaria actuación, el pasado domingo, en New York, de Orlando "El Duque" Hernández frente a los Padres de San Diego, cuyos experimentados peloteros pudieron descifrar muy poco los veloces y complicados lanzamientos del astro criollo.

De un punto a otro del archipiélago un vídeo con las mejores jugadas de Rey Ordóñez, una "News Week" , en español que trae un reportaje sobre "El Duque" o un ejemplar de "USA Today" , con estadística de los últimos partidos de las Grandes Ligas se cotiza a precio de oro.

En la capital, los vendedores ilegales de antenas televisivas hacen por estos días su zafra. Al igual que hicieron durante el año pasado durante la recta final de los Marlin. Las ofertas más caras son aquellas que dan la posibilidad de seguir, entrada a entrada, la Serie Mundial y, por supuesto, la aventura de ver lanzar a "El Duque" desde el Yankee Stadium. Aunque el precio de 50 dólares por cada antena (mil pesos al cambio actual) es prohibitivo para el cubano común (porque esa suma equivale a cinco meses de trabajo), uno de esos "mercaderes", Antonio, de 47, ingeniero desempleado, asegura que "el negocio marcha bien". Aunque desconocedor del complicado y apasionante universo de las bolas y los strikes, Antonio da las gracias a "El Duque" por "la prosperidad que he tenido".

Arnaldo Morales, 69 años, jubilado, al referirse a la censura oficial precisa: "El Duque 1, La Habana 0", en una obvia e irónica referencia a los jerarcas del partido gobernante.

La extensa legión de seguidores del serpentinero Orlando Hernández se burla así de las prohibiciones. Para ellos este gran deportista habanero tiene un mérito doble: Haber militando en las novenas insignias del béisbol cubano y de Estados Unidos: Industriales y los Yankees de New York. Coincidente y paradójicamente los dos equipos de más tradición de ambas naciones, se identifican con el color azul, no con el rojo.

PARTIDO DE CONSOLACION

A la afición capitalina que masivamente no puede ver a "El Duque" le queda el consuelo de que el domingo pasado, 18 de octubre, en la inauguración de la XXXVIII Serie Nacional, un amigo de Orlando Hernández, que fuera también su compañero en el equipo Cuba, Germán "el Mago" Mesa –el mejor short stop de todos los tiempos en Cuba en la liga aficionada, reapareció por obra y gracia del régimen que le perdonó la sanción que lo invalidaba, para siempre, a seguir jugando.

Fuentes allegadas a la Federación cubana de Béisbol han sugerido que levantamiento del castigo se hizo para contrarrestar el éxito deportivo de los cubanos que juegan en la gran Carpa y como una forma de "premiar" a Germán por su decisión de no abandonar el país.

En a misma medida en que el 18 de octubre la afición cubana rindió tributo al magnífico Germán, también anheló que otra estrella, Orlando "El Duque" Hernández (a quien la gloria no ha hecho olvidar a los suyos) prosiga batallando con los mulos de Manhattan, como corresponde a un buen hijo de Shangó.

Y, por supuesto, que pueda celebrar el triunfo en la mismísima estatua de la Libertad.

Iván García, Cuba Free Press.


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